Manicura tradicional o semipermanente, esa es la cuestión

No es un secreto que la manicura se está volviendo un cuidado básico y esencial para la mujer de hoy en día. El cuidado de las manos es primordial para aquellas mujeres que quieren presentar una imagen impecable tanto en su día a día como en ocasiones especiales.

El objetivo es conseguir una manicura perfecta y con una apariencia natural que sea lo más duradera posible. Para ello, existen varias fórmulas y tratamientos para tener una manicura perfecta. En este caso, nos centraremos exclusivamente en dos: el esmalte tradicional y el semipermanente.

Las fórmulas y aplicaciones del esmaltado tradicional y el semipermanente son muy similares entre sí aunque poseen pequeñas diferencias que pueden provocar que se prefiera una u otra.

Las tradicionales, las de ‘toda la vida’, son aquellas que se ponen y se quitan tantas veces como una le apetezca. La semipermanente, que ha irrumpido en los últimos años con mucha fuerza y éxito en el mercado, se aplica exactamente igual que las tradicionales, es decir, con una capa base, dos de color y un top coat, pero tiene una serie de ventajas sobre las ‘normales’ que detallaremos a continuación:

Conservación

La manicura semipermanente destaca por su durabilidad ya que se conservan durante más tiempo en perfectas condiciones (15 días aprox.) que las de la manicura tradicional.

Secado

Una de las diferencias se encuentra en su composición y su secado. Las semipermanentes necesitan secarse, obligatoriamente, con la ayuda de una lámpara de UVA o led, donde al final del proceso las uñas están literalmente listas para llevar a cualquier lado, mientras que el esmaltado tradicional necesita de un tiempo extra para secarse.

Luz UVA o led

El uso de luz UVA o led favorece que el acrílico o gel que está presente en estos esmaltes se funda con la uña natural, garantizando una correcta fijación.

Rotura

Con el esmalte semipermanente se reduce el riesgo de que la uña natural se rompa, además de producir un acabado más natural y brillante que los esmaltes tradicionales.

Como se puede comprobar, las diferencias son destacables entre estos dos tipos de esmaltes. El tradicional destaca por su facilidad de uso y retirada, pero tiende a debilitar la uña, por lo que se recomienda no tenerlo siempre puesto. Por el contrario, el semipermanente destaca por su acabado profesional y su durabilidad.

Cada opción presenta ventajas e inconvenientes. La decisión de escoger uno u otro dependerá de los gustos y objetivos de cada persona. Y es que como diría el dramaturgo inglés William Shakespeare: Ser o no ser, esmalte tradicional o semipermanente, esa es la cuestión.